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La cultura del NO

¿Ha observado, por curiosidad, todas las veces en que usted recibe y emite mensajes de NO?

Empecemos por el hogar:  Tratamos de hacer énfasis siempre en lo que se puede hacer: No ensucie el piso, no rayes las paredes, no grite, no suba el volumen al equipo, no haga ruido, no prenda la luz, no tire la ropa...

NO... NO... NO...

Y en la vida escolar (incluye primaria, secundaria y universidad) encontramos más "afirmaciones del NO":  No arroje basura, no pelee con los compañeros, no levante la voz...

NO... NO... NO...

En la vida cotidiana ¿dónde había un mensaje sin no? No juegue en el ascensor, no pise la grama, no coma en los pasillos, no entre sin autorización, no fume, no pite, no apagar con agua, no pase, no siga...

NO... NO... NO... Siempre el no está amarrado a nuestro diario vivir. Es el reto de nuestro comportamiento. Y después nos quejamos porque las personas se comportan tan negativamente. ¿Es justo esperar que seamos positivos cuando estamos marcados negativamente?

Cuando damos un mensaje negativo el eco se queda en la persona, sea que escuche o que lea. Es lo que se busca con el mensaje, o sea que ejecute exactamente lo que queremos. Las normas y reglamentos están compuestos por todo lo que no se puede hacer y por ninguna parte aparece lo permitido. ¿Qué haría ud. si un tanque de combustible se incendia y se encuentra con un gran letrero que dice "no apagar con agua" y cosas así?

Tratemos de colocar nuestro granito de arena en la inversión d estos valores negativos y esforcémonos por dar siempre mensajes positivos, afirmando lo que se puede hacer en cada situación, como por ejemplo:

Use las escaleras, hable en voz baja, apágue con tierra, camine despacio, reduzca el volumen...

De esta manera, algún día lograremos que las personas se conduzcan de manera positiva, sin exigirles.

 

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